Existen múltiples alternativas para combatir el envejecimiento del rostro: los tratamientos con ácido hialurónico, las inyecciones de bótox y los estimuladores de colágeno son los métodos más populares para conseguir un rostro más joven.

¿Sabes en qué consiste cada uno de ellos y en qué se diferencian? Te lo contamos.

Cómo funcionan los estimuladores de colágeno

El colágeno es una proteína presente de forma natural en el cuerpo humano que, entre otras funciones, se encarga de mantener la elasticidad y firmeza de la piel. Con el paso de los años, el cuerpo ralentiza la producción de esta sustancia, de modo que el cutis comienza a presentar un aspecto más cansado, colgante, y aparecen las arrugas.

A través de los estimuladores de colágeno, es posible activar la producción de esta proteína de forma natural, logrando un rostro más joven.

Durante el procedimiento (que dura alrededor de 30 minutos) se introduce en el rostro una sustancia denominada policaproctalona. Es la encargada de despertar de nuevo a nuestro cutis, suavizar las arrugas, recuperar la definición en la zona del mentón, el volumen en los pómulos y las sienes y mejorar notablemente la calidad de nuestra piel.

Los resultados rejuvenecedores son inmediatos y pueden durar entre uno y cuatro años, dependiendo del paciente y de la solución que haya recomendado su doctor.

Los tratamientos con ácido hialurónico

El ácido hialurónico también es una sustancia producida naturalmente por nuestro cuerpo y que va desapareciendo con el paso de los años. Su utilidad como tratamiento rejuvenecedor del rostro viene gracias al poder de hidratación profunda de esta sustancia, que actúa rellenando las zonas con menor volumen y las arrugas más marcadas.

El procedimiento con ácido hialurónico se realiza a través de pequeñas inyecciones y su resultado rejuvenecedor es visible de inmediato.

Por lo general, es eficaz para eliminar las patas de gallo, las arrugas del contorno de la boca y para recuperar el volumen de las mejillas.

Tres ventajas de los estimuladores de colágeno

Ambos son tratamientos eficaces y apenas invasivos para combatir los signos de envejecimiento. No obstante, los estimuladores de colágeno presentan tres ventajas claras frente a otras opciones:

1. Los efectos de los estimuladores de colágeno suelen ser más duraderos.

Este tipo de tratamientos pueden ser efectivos hasta cuatro años después de su aplicación (dependiendo de la solución que recomiende el doctor) en contraste con el máximo de 18 meses del ácido hialurónico.

2. Los estimuladores de colágeno actúan directamente sobre la producción de esta proteína, que es en última instancia la encargada de dar elasticidad a la piel.

Por ello, esta opción provoca no solo un aspecto más joven y terso de forma instantánea, sino también una piel más suave y de mayor calidad.

El tratamiento con ácido hialurónico, por su parte, hidrata la piel y la rellena y solo de un modo secundario y gradual activa la producción de colágeno.

3. El tratamiento para estimular el colágeno puede ser más rentable económicamente, ya que su corrección suele ser más duradera.

Si dudas sobre qué tratamiento facial es más adecuado para ti, encuentra tu clínica de medicina estética más cercana y déjate aconsejar.

Fuente: https://www.miclinicaestetica.com/blog-belleza/acido-hialuronico-o-estimuladores-de-colageno/