La cantante brasileña Anitta Fernando Tomaz

La cantante de Brasil charla con EL MUNDO acerca de su temprano éxito en su paso por Madrid para la Primavera Pop, organizada por Los40, y admite que “viendo ‘La casa de Papel'” ha aprendido “algo de español”.

La estrella de pop brasileña del momento, Anitta (25 años), no tiene nada que esconder. Cuando en 2017 salió a la luz el video de su canción Vai malandra, grabado en la favela de Vidigal en Río de Janeiro y en el cual la cantante muestra su cuerpo con tan pocos tapujos como Photoshop, el país entero emitió un comentario, ya sea para criticarla o para halagarla.

“No tengo vergüenza de mi propio cuerpo. Me hice cirugías plásticas porque quería cambiar algunas cosas, y eso lo digo, pero también tengo celulitis, que es algo que no puedo cambiar y no tengo por qué avergonzarme por eso si me encanta comer“, confiesa la cantante mientras señala el plato de hamburguesa con papas fritas que tiene delante. Ahora que ha alcanzado su sueño, no se priva de nada.

Igual de alocada que divertida, Anitta admite que le encanta cambiar y que esto es parte de su vida. “Es sano. Si paso mucho tiempo en el mismo lugar, haciendo la misma cosa, o sintiéndome igual, me aburro”, asegura. Es este don para mantenerse renovada lo que ha hecho que la estrella pop pasara de cantar junto a su abuelo en las iglesias de Brasil, donde ha aprendido la vocación musical, hasta llegar a la gran pantalla.

Después del éxito del sencillo Downtown (2017), grabado junto al reggaetonero J. Balvin y cuyo video cuenta con más de 200 millones de reproducciones, la cantante de Show das Poderosas (2013) ahora reconocida a nivel mundial asegura que le encantaría colaborar con Bad Bunny y Nicky Jam en sus próximos trabajos.

Comenzó en una iglesia.
Mi abuelo tocaba en el órgano allí, y mi abuela iba a la iglesia todos los domingos, así que comencé a ir con ella y a cantar con mi abuelo. Todo lo que aprendí acerca de canciones, lo aprendí allí. No tenía dinero para pagar clases, ni para aprender idiomas, así que la iglesia me enseñó todo.
Y luego ha colaborado con J. Balvin, ¿industria o gusto personal?
Gusto personal. Antes de trabajar con otra persona, pienso en qué aporte es el que necesita mi canción. No llamaría a alguien solo por su número o por el éxito que tenga, solo lo llamaría si realmente creo que es bueno y que combina con lo que hago. Si hacemos ‘match’. Con J. Balvin fue así. No me importa tener tantos números, sino lo artístico. Ahora que llegué a donde quería, donde era mi sueño, no tengo ganas de ser la número uno, solo quiero ser feliz.
El video de ‘Downtown’ tiene más de 200 millones de reproducciones. ¿Abruma un éxito tan temprano?
A veces no lo creo. Tengo 25, pero empecé muy joven, con 17 años y con mi mamá ayudándome. Yo no salía, no hacía cosas de chicas de mi edad, solo pensaba en canciones y en trabajo, y ahora veo el resultado de todo eso, y para mí es increíble. No siento que me haya saltado ninguna etapa porque soñé con eso durante mucho tiempo. Desde niña pensaba que quería ser cantante, quería ir un show de televisión de niños que cantaban, le decía a mi madre que quería ir, pero no teníamos dinero. Era en otro estado de Brasil y no podíamos afrontarlo.
Y ahora, ¿siente que ha alcanzado ese lugar al que quería llegar?
Estoy completa. Mi sueño siempre fue poder mostrar a otros países la cultura de Brasil. Esto es muy difícil, el idioma es una barrera muy grande, y haberlo logrado después de tanto tiempo, para mí, es una realización. Yo estoy muy feliz, quiero continuar haciendo mi trabajo, pero sin la pretensión de ser la número uno. Disfrutando, haciendo lo que me gusta, lo que me da placer, solo eso. No estoy mirando los números de otras personas. Estoy feliz.
¿Recuerda el primer paso que la trajo hasta aquí?
Hace cinco años estuve en Madrid por primera vez, cuando canté Show das Poderosas. Estaba muy feliz porque las personas estaban escuchando mis canciones en portugués, porque yo no hablaba nada de español. Y fue por estar aquí que aprendí a hablar español, porque me ponía muy nerviosa necesitando traducción. Yo soy muy comunicativa y me molestaba no poder hablar con las personas. Cuando volví a Brasil, lo primero que hice fue anotarme en clases de español para aprender el idioma. Trabajaba al mismo tiempo, y cuando tenía un hueco, salía para las clases. Ahora, con canciones y con clases, y viendo la serie La casa de papel, un poco he ido aprendiendo.
Dice que quiere traer la cultura de Brasil, ¿quiénes son sus influencias brasileñas?
Marisa Monte es una cantante brasilera que me inspira. No es como lo que yo canto. Ella es romántica y tranquila. Su voz es increíble. No hace muchas entrevistas, no hace fotos, no es una persona que trabaje imagen, pero sí en su música. También escucho mucho a Ivete Sangalo, pero a ella más por la personalidad, por su carisma y su manera de hacer las cosas.
Hablando de Brasil, parece que cada cosa que dice o hace, se transforma en una polémica allí. ¿Cómo afecta esto en su vida?
Hasta hoy, soy una persona que de opinión sobre todas las cosas. Mi marido me dijo algo muy importante hace poco, un día que yo estaba muy cansada porque en una entrevista no expresé bien lo que estaba diciendo, y en Brasil las personas me mataron. Mi marido me dijo ‘mira, ¿quién no yerra en la vida? Errar es humano, la diferencia es que usted tiene cámara y personas para ver cada error que hace, pero todo el mundo lo hace’. Y empecé a verlo así. Tenemos que tener más cuidado porque somos personas públicas y somos responsables por los mensajes que mandamos, pero no errar nunca es imposible. Yo trabajo y hago mis cosas siempre pensando en mi responsabilidad. Con o sin polémicas, intento hablar las cosas que pienso.
¿Ha sentido presión por parte de la industria sobre su modo de vestir, su estética o su corporalidad?
No ha sido la industria. Yo me hice cirugía plástica, lo digo en todos lados y a todos, en todas las revistas de Brasil lo han publicado. Yo nací, no me gustaba tanto cómo era, trabajé, hice mi dinero y cambié las cosas que no me gustaban. Si tú quieres cambiar, vas a cambiar. Yo hice cirugía pero mi celulitis la tengo, me gusta comer hamburguesas, ya ves, por qué voy a esconder o fingir que no tengo algo o que no me gusta algo. No voy a tener vergüenza de mi cuerpo. Es lo que intento decir.
¿Y siente la presión de tener que renovarse o hacer algo mejor a lo que ya hizo?
Sí, pero más conmigo mismo que con otros. Siempre quiero estar diferente porque me canso. Vivo dos años en mi casa y me canso. Amo cambiar.
¿Y estás trabajando en algo nuevo, diferente?
Estoy creando una animación de Anitta pero pequeña, Anittita en español. Son historias educativas para los niños, para enseñar a perdonar, a hablar otras lenguas, a estudiar, a hacer amigos, a ser una persona que cuida de la naturaleza. Son canciones como las mías, hechas de la misma manera, pero las letras son educativas para la crianza de los niños, para que salgan de sus teléfonos a jugar con otros niños.

Fuente: http://www.elmundo.es/cultura/musica/2018/05/04/5aeca37d268e3edc648b4596.html