De cara a la ley, en el campo de los tratamientos estéticos no se pretende “curar” sino satisfacer una demanda de un cliente para alcanzar una mejora personal. Este concepto supone una de las grandes divergencias existentes, actualmente, entre lo que el legislador ha codificado y el sector médico estético reclama.

Para la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), la persona que acude a un centro médico estético a solucionar o paliar un problema relacionado con su bienestar es, siempre, un paciente. Necesariamente, tratamientos como la aplicación de toxina botulínica, rellenos dérmicos, intralipolisis, mesoterapia inyectada, entre muchos otros, requieren de la apertura, por parte de un médico colegiado, de una historia clínica. Lo contrario, podría poner en riesgo la salud del paciente.

Según la SEME, siete de cada diez reclamaciones en medicina estética se deben, precisamente, a la falta de información previa al tratamiento

Además, el médico estético ha de conocer en profundidad la anatomía humana, las interacciones entre medicamentos, los posibles efectos secundarios y el procedimiento a aplicar en el caso de que estos aparezcan; así como el seguimiento de los resultados. Por eso -insiste el doctor Alberto Morano, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Estética y portavoz de comunicación-, “hacemos grandes esfuerzos  en informar a la población. Consideramos que hay un gran desconocimiento sobre las áreas de aplicación de la medicina estética. Por este desconocimiento, los casos de intrusismo son tan numerosos. El hecho de que una persona acuda a un profesional no médico para recibir determinados tratamientos pone en riesgo no solo los buenos resultados del tratamiento sino, incluso, su salud”.

La Medicina Estética registra una altísima tasa de satisfacción. Aunque, por supuesto, en algunas ocasiones los resultados esperados por los pacientes no se corresponden con los obtenidos. Según la SEME, siete de cada diez reclamaciones en medicina estética se deben, precisamente, a la falta de información previa al tratamiento. Algunos pacientes pueden tener una visión irreal de los posibles resultados, debido a las campañas de publicidad engañosas o por el mal asesoramiento de su médico. “La mejor forma de mejorar, aún más, el nivel de satisfacción de los pacientes es aportándoles una información detallada sobre la estrategia, procedimientos y potenciales resultados de un tratamiento”, comenta el doctor Alberto Morano.

En esta línea, y volviendo a la ley, en el doctor recae un compromiso de ‘exhaustividad extra’ en su obligación de informar. Por lo que el profesional debe informar al cliente claramente de los riesgos del tratamiento estético y, por su parte, el paciente deberá firmar el Consentimiento Informado sólo en el caso de que haya comprendido todos los detalles al respecto y que estén conformes con ello. Teniendo todo esto en cuenta, hay que recordar que, por estos motivos, ningún tratamiento médico estético ha de ser aplicado por un profesional no médico como insisten en recordar desde la SEME.

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Fuente: https://www.consalud.es/profesionales/la-responsabilidad-del-medico-estetico_53547_102.html