Actualizado21/08/2018 a las 01:22

La adicción al bisturí está a la orden del día. Cada vez son más personas las que prefieren modificar su cuerpo a través de la cirugía estética. Glúteos, pechos, rostro… todo puede ser modificado gracias a la ayuda de un doctor especializado.

Sin embargo, no todo el mundo que decide ponerse en manos de los médicos obtienen los resultados esperados. Algunos pacientes se encuentran con que, después de salir de la sala de operaciones, comienzan un auténtico calvario que termina al acudir al programa «Chapuzas estéticas», de BeMad, buscando una solución.

 

El glúteo desmontable

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Renee era una chica que decidió someterse a una operación de glúteos. Su intención era obtener el volumen que ella deseaba. Sin embargo, tras pasar por quirófano, empezó a notar que algo no iba bien. Se había puesto unos implantes de silicona para aumentar el tamaño de sus nalgas, pero descubrió que estas se movían.

Tan solo habían pasado unos cuantos días cuando empezó con las primeras molestias. «Podía meter las manos por debajo de los glúteos y notar los implantes», decía preocupada. Fue tras acudir a ver a una amiga cuando descubrió que era posible girar completamente los implantes tocándolos desde el exterior.

Los doctores Dubrow y Nassif, de «Chapuzas estéticas», se encontraron con una situación muy delicada. «Su trasero es un auténtico desastre», concluyeron, y tuvieron que hacer auténticos milagros para poder dejar los glúteos de Renee en un estado normal.

 

Unos senos a punto de explotar

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Allegra es una mujer que lleva la estética al límite. Tanto ella como su marido, Dyson, aceptaron acudir a «Chapuzas estéticas» para intentar encontrar una solución para la situación de los pechos de Allegra. Esta, en su momento, había decidido realizarse un aumento con unos implantes de 800 centímetros cúbicos, pero la situación se les fue de las manos.

Tras la primera operación, el médico consiguió que se implantara una segunda vez, llegando a los 1.700 centímetros cúbicos. Pero, no contentos con ello, acudieron a un tercer facultativo que les permitió llegar hasta los 4.600, luciendo actualmente un pecho que supera con creces el tamaño de una cabeza. Posteriormente, la pareja descubrió que, aunque felices con las proporciones de los senos, estos no eran simétricos.

En la consulta de los doctores Dubrow y Nassif, concluyeron con que se había cometido una locura al permitir ese tamaño, especialmente cuando para ello Dyson había tenido que inyectar una solución salina en los pechos de su esposa sin vigilancia médica. Finalmente, prefirieron no intervenir, ya que una operación podría provocarle un problema mayor.

 

El mago con silicona en los pechos

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Las apuestas, en muchas ocasiones, pueden ser muy peligrosas. Eso es lo que le sucedió a Brian cuando accedió a someterse a una operación estética. Mago de profesión, confesó que «hay pocas cosas que no haría por una apuesta», y uno de sus amigos era conocedor de ello, por lo que le puso a prueba.

Brian se encontraba tomando algo con un amigo y su novia cuando empezaron a hablar de los senos de ella. Entonces Brian, en tono jocoso, dijo «yo también ganaría mucho con unos pechos así». Ante esto, el amigo le ofreció 100.000 dólares por hacerse una operación de implante de pecho. Y Brian se la hizo.

El mago acudió a la clínica de «Chapuzas estéticas» para descubrir si aquellos implantes podían causarle problemas a largo plazo. Dubrow y Nassif comprobaron que el cirujano había hecho un buen trabajo, y Brian decidió quedarse con sus implantes. «Llevo tanto tiempo con ellas que son como viejas amigas mías», dijo. Aseguró que se plantearía quitarse los genitales por un millón de dólares, pero jamás se cortaría un dedo porque «no puedo hacer trucos de cartas con el pene».

 

El hombre de plástico

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El mundo de los superhéroes está formado por hombres con diferentes habilidades. Y si tuviéramos que definir el superpoder de Justin, ese sería el de crearse un cuerpo perfecto a base de operaciones estéticas. Conocido popularmente como «El muñeco humano», Justin se ha sometido a más de 132 intervenciones en su afán por convertirse en el hombre perfecto. «Confecciono un traje de Superman con músculos en vez de tela», reconoce.

«Nariz, labios, mejillas, implantes en los pectorales, tríceps, bíceps y aumento de glúteos y algo más pero se me ha olvidado» es el resumen que el propio Justin hacía de su paso por las camillas. «No supe que pensar, le estuve buscando los cables», decía uno de los doctores cuando le vio entrar por la puerta de la clínica de «Chapuzas estéticas».

Justin había decidido acercarse hasta la consulta porque se sentía incompleto. Él mismo ha estado diseñando, pieza a pieza, cada uno de los implantes que necesitaba y quería que fuera el programa quién pusiera la siguiente pieza dentro de su piel. Ante esto, los doctores Nassif y Dubrow decidieron dejar la causa y no operarle.

 

Los pechos más rentables de la historia

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En «Chapuzas estéticas» están acostumbrados a los pechos desmesuradamente grandes o muy mal operados. La primera de estas premisas la encontraron en Susan, apodada como «corazón pechugón». Susan no solo poseía unos senos de un tamaño impresionante, sino que también tenía habilidades extraordinarias. Había recorrido medio mundo gracias a su delantera.

Los programas de televisión de todo el planeta han dado la bienvenida a Susan «corazón pechugón» para mostrar las habilidades que tenía. Esta mujer ha ofrecido a través de la pequeña pantalla pequeños espectáculos en los que ha roto sandías, latas e incluso ladrillos con sus pechos. De hecho, figura en el libro Guinness de los récords por haber aplastado «34 latas en un minuto».

«He ganado lo suficiente para comprarme una isla en la costa de Maine y construir una casa de estilo victoriano en ella, ser propietaria de un monte y un local de estriptis», reconocía en el programa, mientras recordaba uno de los momentos más tristes que vivió en uno de sus espectáculos. «Me quité el sujetador e hizo… ¡puf!», decía mientras recordaba al caballero que falleció al ser aplastado por sus pechos.

 

«Yo soy Kim Kardashian»

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Uno de los mayores peligros de la cirugía estética es pensar que esta puede servir para que alguien se convierta en clon de un famoso. Justin Bieber, Superman o Kim Kardashian han sido algunas de las personas que han intentado ser copiadas a golpe de bisturí.

Jordan James Parker es uno de estos casos, que intentó hacer todo lo posible por parecerse a Kim Kardashian. Sin embargo, los resultados de las operaciones no había sido el esperado. Tras «invertir» 150.000 dólares, el parecido no convenció a Jordan James, que se quejaba de que su labio estaba echando líquido.

Parker acudió a «Chapuzas estéticas» porque empezaba a perder movilidad en la cara. Los cirujanos concluyeron que el problema venía porque todo el líquido que se había inyectado en el rostro fluía hasta los labios, lo que provocaba que estos estuvieran a punto de estallar. Jordan James estaba preocupado porque «si se sigue saliendo ese líquido, terminaré con los mismos labios pequeños».

 

Una cara de cemento

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Rajee Narinesingh era una transexual que había logrado su sueño al conseguir que su físico representara cómo se sentía por dentro. Sin embargo, preocupada por los rasgos masculinos que todavía se podían apreciar en su rostro, decidió operarse. Fue un cirujano que trabajaba de manera ilegal en su barrio el que la intervino, fiándose de los resultados que había visto en sus vecinos.

Esta fue la peor decisión que Rajee pudo tomar. El falso médico la inyectó cemento y sellador de neumáticos por toda la cara. Estos productos, con el tiempo, provocaron que se le desfigurara totalmente el rostro.

Al llegar a la clínica de «Chapuzas estéticas» los doctores en un primer momento se negaron a intervenirla pero, un año después, accedieron para acabar con el material de construcción en su rostro. Ahora Rajee Narinesingh luce una cara mucho más natural y, sobre todo, más saludable.

 

Fuente: https://www.abc.es/play/television/noticias/abci-casos-mas-impactantes-chapuzas-esteticas-201808210122_noticia.html