Algunos tipos de injertos de nariz

Los injertos son estructuras que colocamos en determinados lugares de la nariz para reforzar estructuras o dar forma a otras zonas nasales a las que aportamos estos tejidos. Como norma general, en FEMM utilizamos injertos del mismo paciente (injertos autólogos) y no somos partidarios de injertos heterólogos; es decir, no utilizamos injertos que no sean del propio paciente, como sería un bloque de silicona o material similar.

Los injertos son utilizados tanto en rinoplastia primaria como en la secundaria pero es en ésta última donde son casi de obligado uso debido a que en una rinoplastia secundaria necesitamos aportar tejido cuando en la primera operación se eliminó en la zona a tratar. Los injertos se fijan en la zona elegida mediante suturas y se integran en el tejido donde son colocados. Es importante tallar bien a medida estos injertos y fijarlos de manera firme para evitar desplazamiento de los mismos o que se palpen de manera indeseada.

Los injertos que mejor se comportan son los que están en vecindad a la zona donde van a ser colocados. Así, el tejido que nos sobra al reducir el tamaño de la punta nasal haciendo una extirpación parcial de los cartílagos alares, es el ideal para colocar en la misma punta nasal, bien como soporte o camuflaje de otras zonas vecinas, aunque puede usarse para dorso o para cualquier zona en la nariz. Por otra parte, el tejido que tomamos al hacer más pequeño un dorso o caballete nasal, puede usarse como soporte de la punta nasal suturándolo en la columela o base.

La fuente más común de injertos es la misma nariz, y dentro de la misma, el tabique o septo nasal que es la estructura que más fácilmente nos aporta tejido para ser injertado en otra zona. Como es un tejido de la misma nariz del paciente, no produce rechazo y sus características son similares al tejido que debemos trabajar. La lámina de septo nasal que nos sirve de donante de injerto se denomina cartílago cuadrangular. Esta lámina de cartílago se continúa con los huesos etmoides y vomer, configurando el soporte del dorso óseo y contribuyendo al correcto paso de aire por la nariz. Una vez extraída la cantidad de cartílago para usarla como injertos, el cirujano plástico debe dejar un soporte suficiente de cartílago cuadrangular que siga ejerciendo de sujeción interna a la nariz. En rinoplastia secundaria cuando ya se ha realizado una septoplastia o tenemos dudas de si se han tomado injertos en la primera operación, debemos pedir al paciente que nos aporte una resonancia magnética o un escáner nasal para poder evaluar si realmente disponemos de cartílago para sacar injertos.

Cuando no disponemos de cartílago cuadrangular o no en suficiente cantidad, debemos tomar los injertos de la zona auricular del mismo paciente. A través de una incisión situada detrás de la oreja, tomamos cartílago de una o dos orejas y cerramos sin que haya deformidad en la zona donante. Estos cartílagos auriculares son bastante similares en textura y flexibilidad a los tomados de la misma nariz.

Si debemos reconstruir una punta nasal que está deformada y sin soporte o, por el contrario, si queremos aumentar el dorso porque el mismo está muy bajo, necesitamos una cantidad considerable de cartílago para lo cual en ocasiones no es suficiente con las otras zonas donantes y debemos recurrir a cartílago de la costilla. La incisión para la toma de cartílago costal se realiza en el surco submamario en la mujer quedando oculta por la caída del pecho, y en los hombres en una posición más baja. Tendemos a hacer esta incisión lo más pequeña posible, siendo el objetivo que la misma no supere los 2 o 3 centímetros de longitud. Una vez extraído un fragmento de cartílago costal se talla para conseguir la forma que queramos dar y encaje a medida en la zona seleccionada de la nariz. Son muy frecuentes los aumentos de dorso con costilla en rinoplastias secundarias o en pacientes que tienen nariz asiática, donde debemos aportar soporte a la nueva nariz que estará más proyectada hacia afuera.

Rinoplastia abierta con injerto cartilaginoso en la zona de la columela para que soporte la punta en su nueva posición.Rinoplastia abierta con injerto cartilaginoso en la zona de la columela para que soporte la punta en su nueva posición.

En otras ocasiones la zona que queremos mejorar en nuestra rinoplastia es la piel que aparece adelgazada, atrófica o debilitada. Para mejorar la piel recurrimos a injertos de grasa tomados de un depósito abdominal de la misma paciente (lipofilling) o a láminas de fascia muscular que podemos tomar de la región temporal (cuero cabelludo) o abdominal que aprovechamos cuando el paciente tiene una cicatriz previa de cesárea, apendicitis o cualquier proceso en el abdomen. Estas láminas de fascia muscular mejoran la cobertura cutánea de la piel de la nariz y en ocasiones nos sirven para envolver finas láminas de cartílago haciendo el efecto de “sacos de cartílago“ que se moldean y colocan en zonas donde debemos aportar tejido extra (la técnica en inglés se denomina diced cartilage fascial graft) que son muy útiles en reconstrucciones del dorso nasal.

Los aspectos respiratorios también precisan de injertos si queremos mejorarlos y evitar colapsos de las válvulas nasales durante la inspiración. Son habituales los injertos de cartílago triangular para reforzar la válvula nasal interna (spreader flaps) o los injertos espaciadores de la válvula (spreader grafts) que también nos sirven para alargar una nariz corta o para proyectar la punta hacia fuera cuando está hundida.

Los injertos también nos sirven de ayuda para cerrar perforaciones de cartílago, aumentar el radix cuando el paciente presenta hundida la raíz nasal a la altura del entrecejo, mejorar asimetrías en los cartílagos o dar soporte a la punta nasal para que no vuelva a caer alargando la longitud de la nariz.

Los injertos cartilaginosos hacen que el resultado de una rinoplastia primaria o secundaria sea más predecible y fiable, disminuyendo por tanto el porcentaje de reintervenciones.

Nota: Consulta aquí algunos casos clínicos de rinoplastia con fotografías antes y después

Dr. Ramón Calderón Nájera (cirujano plástico FEMM)

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Fuente: https://www.femmcirugiaestetica.com/blog/los-injertos-en-rinoplastia/