Esperar que llegue nuestra línea de autobús para conducirnos a cualquier lugar es una práctica cotidiana. Nos subimos con cierto automatismo a los autobuses, casi sin mirar más que el número de la línea. Pero estos días no, hoy a muchas mujeres y hombres nos cuesta subirnos a los autobuses que transitan por Valencia luciendo una campaña de publicidad de una clínica privada llamada Dorsia. En ellos, sobre un gran fondo negro, aparece una mujer medio recostada, toda vestida de cuero negro, con un generoso escote, luciendo largas piernas con medias negras con liguero y una mano tendida cubierta por un guante y sujetada por unas esposas. Una imagen pensada para anunciar el coste de un aumento de pecho. Cuesta ciertamente subirse a esos autobuses públicos, porque esta campaña es simplemente intolerable.

“sobre un gran fondo negro, aparece una mujer medio recostada, toda vestida de cuero negro, con un generoso escote”

Se trata de una publicidad sexista, no sexy, efectuada desde la empresa municipal de transportes de Valencia (EMT) que pertenece al Ayuntamiento de Valencia y que gestiona el transporte público de la ciudad y otras poblaciones. Se trata de una publicidad que incumple flagrantemente la ley. En particular el artículo 41 de la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, que establece: “la publicidad que comporte una conducta discriminatoria se considerará ilícita de conformidad con lo previsto en la legislación general”.

Pero también la Ley General de Publicidad, que modificada por la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, establece en su disposici: “Es ilícita la publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución especialmente en lo que se refiere a la infancia, la juventud y la mujer”. Y en esa publicidad sitúa: “los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar la violencia a que se refiere la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”.

“Se trata de una publicidad sexista, no sexy, efectuada desde la empresa municipal de transportes de Valencia (EMT) que pertenece al Ayuntamiento de Valencia”

No vamos a callarnos, exigimos que las Administraciones públicas, todas sin distinción, velen con hechos, no con discursos, por la dignidad y el respeto a las mujeres en todos los ámbitos, también en la contratación de campañas de publicidad. Somos conscientes del poder de la publicidad y de cuánto hay que trabajar la igualdad desde en este ámbito, como en todos, pero los poderes públicos han de ser ejemplares e impedir campañas en las que aparezcan mujeres como meros objetos de deseo. Ya es realidad en Londres donde se ha prohibido la publicidad sexista en sus sistemas de transporte, porque ofende a la ciudadanía.

Espero no sólo que retiren inmediatamente esta campaña, deseo que establezcan mecanismos eficaces para garantizar que el principio de igualdad y no discriminación impere en las campañas de contratación de publicidad en espacios públicos que pagamos todas y todos.

“No vamos a callarnos, exigimos que las Administraciones públicas, todas sin distinción, velen con hechos, no con discursos, por la dignidad y el respeto a las mujeres”

Por Fabiola Meco

Portavoz adjunta y diputada por Podem Corts Valencianes.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/local/valencia/20180503/443208072249/campana-publicidad-sexista-dorsia-empresa-autobuses-valencia-fabiola-meco.html