La papada es un problema antiestético: según un estudio que hizo la farmacéutica Allergan el pasado año, más de un 16% de españoles la tiene y 7 de cada 10 estaría dispuesto a hacerse un tratamiento para eliminarla de forma permanente. El tamaño de la papada depende del sobrepeso, la calidad de la piel o la vejez, y aparece justo debajo de la barbilla.

Puede ser consecuencia de la obesidad, del factor del envejecimiento de la piel o incluso en la genética. El problema es que muchas de las llamadas “cremas milagrosas” no lo son tal, y gastamos un dinero innecesario en ellas. Además, ocultarla con un pañuelo, por ejemplo, no es algo que la mayoría de las personas esté dispuesto a hacer.

La buena noticia para aquellos que tienen papada está en la cirugía, aunque claro, no todo el mundo puede permitírsela: su precio oscila entre los 4.000 y los 12.000 euros, dependiendo de las características de cada paciente.

También hay otras alternativas para personas jóvenes en cuyos casos la genética juega un papel importante: se puede recurrir a la ya conocida mesoterapia, a los ultrasonidos o incluso a las infiltraciones para personas con papadas pronunciadas y una piel tersa. Otra buena una buena opción podría ser una liposucción ultrasónica o con láser.

En el caso de la cirugía Cérvico Plástica, que realizan varias clínicas y cuyo precio ronda los 4.000 y los 7.000 euros, el único problema es que deja una pequeña cicatriz durante unos 16 meses, que se puede tapar en caso de dejarnos barba o incluso con cuellos altos y maquillaje. El problema es que los años no perdonan, y si retrasamos cualquier tratamiento, la zona continuará envejeciendo y tenderá a caerse.

Fuente: https://as.com/deporteyvida/2018/05/28/portada/1527530878_004624.html