Es bastante frecuente que oigamos hablar de las operaciones de pecho en el sexo femenino: reducciones o colocación de prótesis, por ejemplo, son los casos más normalizados. Pero, ¿y qué pasa con los hombres? Cada vez son más aquellos que se preocupan de su aspecto físico, algo asociado por defecto y erróneamente exclusivamente a la mujer. Y es que, aunque se sepa poco, existe una anomalía física que causa que los hombres tengan las glándulas más grandes de lo normal: la ginecomastia.

La hipersexualización de la mujer y el imprescindible enfoque físico histórico al hombre ha causado que haya un desconocimiento generalizado en la sociedad acerca de las posibilidades que tiene el sexo masculino a la hora de someterse a una operación de pecho.

¿Qué es la ginecomastia?

La ginecomastia es como se conoce al agrandamiento patológico de una o ambas glándulas mamarias en el sexo masculino. Afecta al 3% de los hombres y normalmente se trata de un desequilibrio hormonal entre andrógenos y estrógenos, aunque también puede estar causada por problemas genéticos o por simple exceso de grasa, entre otras múltiples causas. 

Los varones más sensibles son los que tienen una edad comprendida entre los 18 y los 50 años, con sobrepeso y con una vida sedentaria. El condicionante más relevante para que los hombres se planteen someterse a una operación de reducción de peso suele ser la presión estética. No obstante, esta problemática puede indicar también una enfermedad de otra índole, como algún problema endocrinológico o tumoral.

¿Puede prevenirse esta patología?

No puede prevenirse de manera totalmente concluyente, aunque sí hay varias directrices a seguir que pueden minimizar la posibilidad de padecerla. Uno de los factores claves es evitar el sobrepeso, seguir una dieta saludable y practicar ejercicio, sobretodo ejercitando el tronco superior, los brazos y el pecho. De querer descartar cualquier trastorno que posibilite la ginecomastia, mejor ponerse en manos de un médico para una orientación efectiva.  

La reducción de pecho en el sexo masculino

Como comentábamos al inicio de este artículo, son cada vez más los hombres que optan por la cirugía para solucionar una ginecomastia. De este modo, se someten a una reducción de pecho con tal de solucionar lo que puede ser solamente una preocupación estética o algo de otras características médicas.

Lo primero que hay que hacer a la hora de planear una reducción de pecho es, sin duda alguna, hacer una consulta inicial a un cirujano. Este será quien valorará el caso médico y aportará la información necesaria para proseguir con la operación que más se adapte a las características personales e individuales del paciente, a partir de un examen de los pechos y una verificación de las causas de la ginecomastia.

¿En qué consiste este tipo de cirugía y qué tipos hay según su causa?

En función de la causa de la ginecomastia, se va a optar por uno u otro tipo de abordaje.

  • Si la causa primaria es el exceso del tejido glandular, se extirpa. ¿Cómo se hace? En un procedimiento común, la incisión se hace de forma discreta: o en el borde de la areola – piel oscura que rodea el pezón – o bajo la axila. Será a través de este pequeño corte que el cirujano corta el tejido glandular sobrante, la grasa e incluso, de ser necesario, piel. Cuánto más grande sea la reducción mamaria que debe hacerse, más grande va a ser la cicatriz.
  • Si la causa es el exceso de tejido graso, se hace una liposucción para quitar ese exceso de grasa. La incisión es pequeña y se hace alrededor del borde de la areola.
  • Si las cantidades de grasa o de tejido glandular que hay que extirpar son superiores, la piel de exceso puede tener que ser retirada para permitir a la piel reajustarse al nuevo contorno del pecho.

Además, es bastante común que se inserte un pequeño drenaje a través de la incisión para que el exceso de líquidos pueda ser expulsado del cuerpo.

Algunos consejos postoperatorios

La incomodidad y la hinchazón en los días recientemente posteriores a la cirugía son normales. De este modo, es importante contar con alguna ayuda externa para hacer las labores más sencillas y no sobrecargar el propio cuerpo. Para la inflamación, se aconseja llevar una faja elástica durante una o dos semanas – continuando otras semanas por la noche – para que esta se vaya rebajando gradualmente.

Recuperar normalidad cuanto antes es importante, aunque hay que ir con cuidado y hacerlo también paulatinamente. Se debe reducir o evitar la actividad física de alto impacto durante un mes aproximadamente, y no tomar el sol durante los primeros 6 meses. Para más información, consulte directamente a un médico.

Fuente: http://diario16.com/lo-saber-la-ginecomastia/